viernes, 10 de julio de 2015

Reseña: IDA (2013, Pawel Pawlikowski)

Ida es una novicia que está a punto de jurar sus votos para convertirse en monja, cuando, a través de la madre superiora del convento en el que reside desde que era niña (es huérfana), se entera de que tiene un pariente cercano vivo, la hermana de su madre. La joven conoce a Wanda, una antigua fiscal del estado convertida en juez. Con cierto escepticismo, su tía la acoge unos días en su casa. Le revela que es judía de nacimiento, y que sus padres murieron durante la ocupación nazi en Polonia. Juntas intentan encontrar el paradero de los restos de su familia, para que así Ida pueda jurar los votos en completa paz consigo misma.



Este el resumen de Ida, la nueva película de  Pawel Pawlikowski, director de películas de menor renombre como My summer of love u Oculta pasión.
El film se caracteriza principalmente por el uso del blanco y negro, mostrándonos toda la belleza visual y todas las emociones que esta gama cromática puede suscitarnos, creando en ocasiones paisajes oníricos de niebla y bosques. Otra de sus características, quizá la mejor de ellas, es la fotografía a cargo de Lukasz Zal y Ryszard Lenczewski, que consigue dar a la película una fuerza visual poco vista actualmente, teniendo en cuenta los escasos elementos dentro de la escena y los casi inexistentes movimientos de cámara. A pesar de esto, la textura de los distintos lugares en los que se desarrolla la acción se mantiene constante y rica en casi todo momento, cosa que es de agradecer.
Las actuaciones no son un rasgo a destacar (no me malinterpretéis), ya que están más enfocadas a la austeridad y a la sencillez, no por ello siendo peores. Las protagonistas consiguen hacer avanzar la trama de una manera concisa, sin necesidad de recurrir a repentinos giros narrativos o situaciones que saquen de contexto a la cinta, manteniéndose siempre dentro del cuadro que ha elegido desde un principio. La personalidad totalmente opuesta de estas crea un dúo que nos hará reflexionar sobre los distintos modos de ver la vida, conociendo su filosofía.



En lo que a trama se refiere, la película toca temas como la religión y felicidad a través de la ignorancia ( primera parte, en el convento), el descubrimiento y la inmersión en los valores que predica la civilización (búsqueda con su tía) y encontrarse cara a cara con tentaciones que ella habría tachado de pecaminosas, así como la incursión del hombre como remedio contra la soledad y la confusión a través del sexo (el saxofonista). Todo esto le hará replantearse a Ida su moralidad y sus convicciones existenciales, que antes creía tener aferradas en lo más profundo de su alma.

En conclusión, Ida me parece una muy buena película en lo que se refiere a la imagen y el trato a sus personajes, perdiendo un poco quizá en los diálogos y como se presentan.
Una obra muy recomendable para quienes disfruten con el séptimo arte, pero que no se esperen nada innovador (o al menos a primera vista).

NOTA: 8/10



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