Esta es la sinopsis de extraños en el paraíso, la segunda película de Jarmusch, consolidado ya como uno de los mejores directores independientes americanos, por no coronarlo. Este ha sabido crear una obra inusual, que derrocha personalidad y una original (e innovadora) manera de narrar una historia que necesita ser amada de forma forzosa para ser apreciada enteramente.
El film está formado por tres cortometrajes que, en su totalidad, dan forma a un relato a veces distante, otras conciso y en ocasiones divertido, cosa que se nota en los diálogos, muy cuidados y rozando la sencillez. Este trato al diálogo será una de las características que el director plasmará en sus siguientes trabajos, como Bajo el peso de la ley o Mistery Train.
Sus características principales, en lo que al apartado técnico se refiere, son el uso de planos fijos, donde no es necesario ningún movimiento de cámara para situarnos y enseñarnos con claridad todo lo necesario para mantenernos pegados a la pantalla. También destaca el uso moderado de los elementos dentro de la escena, mezclando objetos de cultura americana con el desorden total de los interiores, que se emparejan con exteriores limpios y sutiles donde se muestra verdaderamente la calidad de la fotografía.
El uso de la música también toma un papel importante. La banda sonora corrió a cargo de John Lurie (Willie), acompañando a la película con un aire minimalista. Pero la verdadera seña de identidad, y por la cual muchos reconocen el film, es por la repetición de I put a spell on you, de Jay Hawkins, que dota de una fuerza que hace alzarse a sus secuencias por encima del resto del film.
Las pausas en negro entre escena y escena pueden parecer a primera vista un enlace entre una situación y otra, pero yo me atrevo a decir que es un fotograma más, igual de válido. Nos da la oportunidad de reflexionar y de sacar nuestras propias conclusiones sobre la acción anterior, acrecentando también nuestras ansias por la siguiente.
Los personajes caminan por las decadentes calles de la ciudad, ¿Cautivados por su belleza oculta pero atrayente? ¿Decepcionados y anclados a ella de por vida? El mensaje nunca queda claro, al igual que las metas y pensamientos de los personajes que, aunque se dejen llevar por la sencillez y el silencio, rebosan humanidad. Podríamos decir que se acomodan en un ambiente incómodo.
El film no intenta escapar mediante divagaciones o manifestaciones emocionales más allá del propio personaje, sino que asume el lugar y la situación. Los protagonistas, con rostro inalterable, se comportan con una rigidez sorprendentemente vívida, creando durante todo el metraje situaciones de tensión estática, donde en la atmósfera flotan sentimientos confusos. Las palabras se clavan como puñales, pero el dolor silencioso se convierte en un placer visual.
Extraños en el paraíso... El nombre quizá viene a simbolizar el repentino cambio de las relaciones que sufren los protagonistas al sumergirse en un lugar nuevo, que no está contaminado ante sus ojos. Es un soplo de aire fresco en su mentalidad, basada en el laberinto de calles y basura en el que habían estado sumergidos. Cada personaje es movido por algo, y el "paraíso" les influye de maneras distintas. ¿El resultado? No lo hay, o al menos no es visible. Todo se deja a manos de la imaginación del espectador.
Sin duda, una película referente para los jóvenes directores emergentes, y que aún hoy en día es tomada como referencia en las realizaciones independientes.
NOTA: 7.3/10











